En 1966 se encendieron por primera vez los hornos de la Pastelería Montesol de la mano de Ángel Ferrer Mengod. Tras años de dedicación y aprendizaje en diversas pastelerías, Ángel decidió emprender su propio camino, fundando un obrador con la misión de endulzar el barrio. El nombre, Montesol, es un homenaje cariñoso a los icónicos Cines Montesol que daban vida a la zona, integrando así la pastelería en el corazón del barrio de Monteolivete (Valencia) desde sus inicios.
La tradición artesana continuó con la segunda generación, liderada por su hijo, Ángel Ferrer Polo. Con una clara vocación por el arte pastelero, Ángel se formó en las mejores escuelas de pastelería y tuvo el privilegio de aprender del gran maestro Paco Torreblanca, reconocido como el Mejor Pastelero del Mundo en 2022. Esta formación de élite se fusionó con la receta familiar, asegurando que cada pieza de Montesol mantenga la esencia de lo artesanal y tradicional, pero con un toque de innovación y máxima calidad.
En Montesol, cada dulce se elabora a diario con ingredientes de primera calidad y el cariño de siempre, manteniendo intacto el espíritu con el que Ángel Ferrer Mengod empezó. Somos una pastelería que honra la tradición, elaborando repostería clásica que evoca recuerdos y celebra momentos especiales.
Y si hay un producto que nos define, es nuestra aclamada milhoja. Elaborada de forma artesanal, con un hojaldre crujiente, crema suave y el toque justo de dulzor, es nuestra auténtica especialidad y el dulce favorito de nuestros clientes.
Más de 50 años de historia, dos generaciones de pasteleros, y una premisa clara: ofrecer el mejor sabor y la más alta calidad en cada bocado.